27/03/07
26/03/07
Somos Hijos de los Hombres
En un mundo en la no nace ningún niño desde hace más de dieciocho años debido a la infertilidad de las mujeres, y el habitante mas joven del planeta acaba de morir asesinado, una organización llamada “Los Peces” parece intentar proteger a la única mujer embarazada. Teo se verá involucrado, sin quererlo, en la lucha a la que la mujer tendrá que enfrentarse, para dar por fin a luz a una preciosa niña. La última esperanza de la tierra que nacerá en la inmunda habitación de un edificio más allá de la civilización inglesa, donde los inmigrantes que serán deportados se ocultan y una terrible batalla se libra en las calles.
Hijos de los hombres es una de esas películas que te dejan un sabor agridulce, que te hacen pensar y reflexionar de un modo diferente (aunque no es algo que a todo el mundo le guste). Nos estamos cargando el planeta y la tierra a de vengarse un día. ¿Por qué no con la infertilidad? Un mundo sin niños es un mundo en guerra, sin risas en los parques parece que se mueren las flores, sin juguetes, sin canciones, sin cunas, sin una nueva vida, sin una nueva esperanza… ¿Que queda por salvar? Son ellos los que heredaran la tierra, ¿que les vamos a dejar como legado? Países en guerra, contaminación, bosques despoblados, violencia, países plagados de minas antipersona, tráfico de personas, enfrentamiento, un mundo capitalizado en el que poco importan aquellos que lo componen…
Bajo la amenaza del desastre nada parece importarnos, vivimos tan al día, tanto el momento, que parece que olvidemos que a ese momento le seguirá otro, del que seremos directamente responsables. Cada acción tiene una consecuencia, ni buena ni mala, sólo consecuencia, directa o indirecta, pero consecuencia.
El secretario general de la ONU, Kofi Annan presentó un informe en que quedaba plasmada la situación mundial actual:
· 1,300 millones de personas viven en extrema pobreza, con ingresos menores a un dólar norteamericano diario.
· La población mundial actual es de 6,100 millones de personas y se calcula que para el año 2050 podría aumentar en un 50%, y alcanzar la cifra de 9,300 millones de habitantes.
· Los niños son las principales víctimas de la degradación del medio ambiente. Las enfermedades causadas por el consumo de agua y alimentos contaminados por bacterias provocan la muerte de 5,500 niños todos los días.
· Aproximadamente la mitad de los ríos del mundo están seriamente degradados y contaminados.
· La contaminación de los mares por las aguas residuales ha causado una grave crisis sanitaria. Se calcula que el consumo de alimentos contaminados provenientes del mar provoca 2 millones y medio de casos de hepatitis infecciosa al año, lo que causa 25,000 muertes y discapacidad a otras tantas personas.
· Más de 100 millones de personas carecen de agua potable segura. Las aguas contaminadas afectan la salud de 1,200 millones de personas y contribuyen a la muerte de 15 millones de niños menores de 5 años anualmente.
· 2,000 millones de personas carecen de energía, lo que las condena a seguir viviendo en la pobreza.
· Más de 1,000 millones de personas respiran aire contaminado y tres millones mueren anualmente por la contaminación del aire.
· De acuerdo a la Lista Roja de Especies Amenazadas de la Unión Mundial para la Naturaleza, 11 mil 46 especies están en peligro de extinción en el mundo y 816 ya se han extinguido. El 70% de los arrecifes de coral está muriendo como resultado de la contaminación producida por las actividades humanas.
· El planeta pierde al año más de 7 millones de hectáreas de tierra cultivable debido a la degradación del suelo.
· La erosión del suelo causada por el agua, el viento y las sustancias químicas ha degradado severamente unos 2,000 millones de hectáreas: un área mayor que la de los territorios de Estados Unidos y México juntos. Alrededor del 15% de estas tierras han sufrido daños irreversibles.
· Se han perdido el 80% de los bosques que cubrían la Tierra. Cada día desaparecen E 375 km2 de bosques, un área equivalente a la superficie de Grecia cada año.
Pone los pelos de punta, ¿no? Y ahora que lo sabemos, ¿Qué? ¿Qué hacemos? La impotencia de ser una sola no es excusa para permitir que cosas así sigan pasando. Existen organizaciones gracias a las cuales el problema parece minimizarse, pero no desaparece.
Ante tan situación, ¿la infertilidad es un castigo realmente? Yo no quiero traer al mundo niños que no tengan invierno, que nunca vean nevar, que soporten un mínimo de 40º cada verano, que padezcan sequía, que no sepan lo que es un bosque, que no puedan conocer la diversidad de especies que nos rodean, que sean testigos de la miseria y la pobreza de la que hoy lo somos. ¿Por qué aquellos que no son culpables de nada tienen que pagar tan alto precio por la despreocupación y prepotencia del ser humano?
Me indigna profundamente. Quiero salir a la calle y gritar, decirle a todo el que se me cruce que tenemos que hacer algo o el final no se hará de rogar. Pero justo cuando voy a salir del portal me asalta la duda: ¿Va a escucharme alguien? Quizás sea esa actitud derrotista uno de los principales problemas. Se que tengo que hacer algo, lo que no se es qué.
7
Son 7 los días de la semana, 7 los colores del arco iris, 7 los pecados capitales y 7 las notas musicales, son 7 los mares del planeta, 7 los chacras q han descubierto los indús, y 7 las maravillas del mundo, son 7 infiernos q describe Dante, 7 las calamidades, y de 7 niveles de conciencia hablan los metafísicos, son 7 vidas que tiene un gato, 7 leguas tienen las botas, y 7 son las cabezas de la serpiente, son 7 las puntas de la estrella del taro, el cancerbero de siete cabezas, y “las siete hermanas”, son los 7 sacramentos de la iglesia, y 7 principios del Kibalión
Para casi todas las culturas fue siempre un número mágico.
El origen de esta popularidad está en la observación del cielo por los antiguos astrónomos. La mayoría de las estrellas no cambiaban de posición durante el año; y sin embargo, observaron 7 cuerpos celestes que sí lo hacían: La Luna y el sol, a los que se le sumaron los cinco planetas que pueden verse a simple vista. Estos 7 cuerpos celestes dieron a los días de la semana sus nombres: Lunes (Luna), Martes (Marte), Miércoles (Mercurio), Jueves (Júpiter) y Viernes (Venus), en español, Sábado procede de la fiesta hebrea "Sabbat" y Domingo de la palabra latina "Domus", el señor (Dios). No obstante, en inglés, se mantienen los nombres originales: Saturday (Saturno) y Sunday (Sol).
El 7 es el resultado de la suma entre 3 (lo celeste) y 4 (lo terrenal). Se considera un número perfecto que simboliza la relación de lo divino y lo humano, cuyo resultado es la creación, llevada a cabo en 7 días.
En el Libro del Apocalipsis se abren siete sellos antes de que se desate la ira de Dios, que somete al mundo a 7 juicios (4 para la naturaleza y 3 para el resto de las cosas) y es escoltado por 7 ángeles que hacen sonar 7 trompetas para enviar 7 castigos sobre los injustos.
¿Se os había ocurrido antes buscar “siete” en la wikipedia? Son esas tardes de domingo que tanto odio las que tienen como resultado estos hallazgos, que son, como poco, curiosos. ¿Por qué produce tanto placer el conocimiento inútil? ¿O acaso el conocimiento nunca puede ser inútil?
22/03/07
El Tesoro Enterrado
Tengo un poco abandonado el Blogspot, como tengo abandonadas muchas otras cosas, estoy de vacaciones mentales además de constipada.
Así, se me ha ocurrido contaros un cuento que leí una vez en un libro de Jorge Bucay y que me llamó la atención, pero cuya moraleja esta aún por determinar.
El título del cuento era: El Tesoro Enterrado.
Había una vez en la ciudad de Cracovia, un anciano piadoso y solitario que se llamaba Izy. Durante varias noches soñó que viajaba a Praga y llegaba hasta un puente sobre un río. Soñó que a un lado del río, y debajo del puente, se hallaba un frondoso árbol. Soñó que él mismo cavaba un pozo al lado del árbol y que de ese pozo sacaba un tesoro que le traía bienestar y tranquilidad para toda la vida.
Al principio, Izy no le dio importancia. Pero cuando el sueño se repitió durante varias semanas, interpretó que era un mensaje y decidió que no podía desoír esa información que le llegaba de no sabía donde, mientras dormía.
Así que, fiel a su intuición, cargó su mula para un largo viaje y partió hacia Praga.
Después de seis días de marcha, al anciano llegó a Praga y se dedicó a buscar el puente sobre el río a las afueras de la ciudad.
No había muchos ríos ni muchos puentes, así que rápidamente encontró el lugar que buscaba. Todo era igual que en su sueño: el puente era custodiado día y noche por un soldado de la guardia imperial.
Izy no se atrevía a cavar mientras el soldado estuviera allí, así que acampó cerca del puente y esperó. La segunda noche, el soldado empezó a sospechar de aquel hombre que acampaba cerca de su puente, así que se aproximó para interrogarle.
El viejo no encontró razón para mentirle. Por eso le contó que había llegado desde una ciudad muy lejana porque había soñado que en Praga, bajo un puente como aquel, había un tesoro enterrado.
El guardia empezó a reírse a carcajadas.
- Has viajado mucho por una estupidez – le dijo -. Desde hace tres años, yo sueño todas las noches que en la ciudad de Cracovia, debajo de la cocina de un viejo loco llamado Izy, hay un tesoro enterrado, ¡ja ja ja!
Izy dio amablemente las gracias a aquel hombre y regresó a su casa.
Al llegar, cavó un pozo bajo su cocina y encontró el tesoro que siempre había estado allí.
14/03/07
Historia de las fallas
En el año 138 a.C. se fundó la ciudad de Valencia, por el cónsul romano Décimo Junio Bruto, que instaló en esta rica zona a los soldados que habían guerreado contra Viriato, con el nombre de Valentia Edetanorum y los árabes le dieron definitivo esplendor, convirtiéndola en capital de una importante taifa. El Reino de Valencia nació hacia el año 1009, luego tuvo continuidad cristiana a partir de la conquista de Jaime I en 1238.
Las Fallas fueron declaradas Fiestas de Interés Turístico Internacional, famosas en todo el mundo, nacieron del pueblo y fueron rechazadas, en un principio, por la burguesía y el clero.
La palabra Falla proviene del la palabra latina Facula (Antorcha) . Este termino se utilizaba tanto para las antorchas que iluminaban las tiendas de campaña como las que utilizaban pala alumbrar una fiesta.
Tiene su origen en la costumbre de los artesanos que en el invierno encendían al anochecer candiles suspendidos en el "estai", "parot" o "pelmodo", similar a un largo candelabro con varios brazos; al llegar el buen tiempo, la primavera, lo quemaban y los carpinteros, que durante todo el año habían estado trabajando en sus talleres, aprovechaban la llegada del buen tiempo para limpiar sus carpinterías sacando los tablones, tablillas, viguetas y demás a la calle y apilándolas les prendían fuego; con el tiempo, los vecinos comenzaron a apilar muebles y otros elementos viejos que ya no les servían en la casa. Esto se convirtió en una fiesta popular y lo que en un primer momento eran muebles poco a poco se llegó a representar mediante "ninots" la sociedad en la que vivían, lo que provocó el disgusto de la burguesía y del clero (generalmente ironizaban sobre ellos). Se encuentra una cita sobre las fallas dedicadas a San Vicente (la fogata primaveral): en 1596 fueron pagados a Pedro Torralba 74 libras, un sueldo y seis dineros por "les graelles" (las parrillas) donde se quemaban "les falles que fan en la festa del gloriós San Vicent Ferrer".
Al amanecer del día 18 en algunas vías urbanas aparecían peleles colgados en medio de la calle de ventana a ventana, o pequeños tablados colocados junto a la pared, sobre los cuales se exponían a la vergüenza pública uno o dos muñecos (ninots) alusivos a algún suceso, conducta o personaje censurables. Durante el día, los niños y adolescentes recogían material combustible y preparaban pequeñas piras de trastos viejos que también recibían el nombre de fallas. Unas y otras eran quemadas al anochecer de la víspera de San José congregando en torno a la hoguera una amplia participación popular.
Al día siguiente era día de media fiesta y los carpinteros y los valencianos devotos acudían a los templos parroquiales para festejar a su patrono. En muchos hogares se celebraban fiestas onomásticas en las que se agasajaba a los Pepes con tortadas, buñuelos y anís. En suma, una fiesta popular y vecinal.
La primera documentación con la que contamos sobre las fallas, es un oficio del 13 de marzo de 1784 que está en las Cartas Misivas del Archivo Municipal de Valencia , y que va dirigido al corregidor de la ciudad de Valencia para que prohibiera la colocación de los monumentos (especialmente los de tipo teatral) en las calles estrechas y junto a las fachadas de las casas. Como consecuencia de estas medidas de policía urbana (prevención de incendios) se obligaba a los vecinos a plantar fallas en las calles anchas, en los cruces de calles y en las plazas. Curiosamente, sin pretenderlo, una simple medida como ésta provocaría, a la larga, una importante transformación. Aunque las fallas seguían manteniendo una estructura horizontal y teatral en dos cuerpos (un tablado y una escena sobre el mismo), al colocarlas en el centro de una calle o plaza era preciso concebirlas de forma exenta, puesto que podían ser rodeadas. Para verlas en su totalidad, había que darles la vuelta, y al liberarlas de su anexión a una pared, se liberaron también nuevas potencialidades constructivas y la necesidad de inscribir mensajes en todos sus lados.
Estas fallas satíricas, al igual que els miracles de Sant Vicent, se acompañaban siempre de unas hojas de versos que, colgadas como pasquines en las paredes próximas o en los bastidores del pedestal, desarrollaban la rimada del tema que se escenificaba en la falla. Lo que en un principio era obra popular fue complicándose uniéndosele, a principios del XX, pintores y escultores alentados por los premios que Lo Rat Penat estableció en 1895 y que a partir de 1901 asumiría el Ayuntamiento de Valencia. Los artistas falleros formaron su Gremio y su arte se ha diversificado (decoradores y escenógrafos en multitud de películas de Hollywood como La caída del Imperio Romano, Lawrence de Arabia, 55 días en Pekín, El Cid…; carrozas de Carnaval; parques infantiles ciudades japonesas, alemanas o norteamericanas o para el valenciano Terra Mítica; fachadas para lujosos casinos de Nueva Orleans…)
Se tiene noticias de las fallas en 1751, 1783, 1789, 1792, 1796 y 1820. Pero el espíritu crítico contra autoridades y clero, provoca su prohibición en 1851, aunque desafiando a la autoridad fueron plantadas. En 1883 el Ayuntamiento estableció un impuesto de 30 pesetas por falla, solo se plantaron 4, el impuesto aumentó a 60 pesetas en 1885 y únicamente se alzó una, la de la calle Cervantes; en 1886 la ciudad se quedó sin fallas. Félix Pizcueta, encabezando un grupo de concejales, en 1.887 fuerzan al Alcalde a que derogue aquella disposición, rebajando la tasa a 10 pesetas. La reacción fue inmediata y ese mismo año se plantaron 29 fallas, que han ido aumentando hasta hoy.
En diversas ocasiones se intentó censurar la fiesta fallera por su carácter satírico y de crítica, pero poco había que hacer, esta presión generó, como reacción, un movimiento en defensa de las tradiciones típicas y en 1884 la revista La Traca otorgó por primera vez premios a las mejores fallas. La iniciativa sería continuada por la asociación renaixentista Lo Rat Penat en 1885. Este apoyo explícito de la sociedad civil mediante premios, despertó un espíritu competitivo entre comisiones de vecinos, estimuló el fervor fallero y produjo una decantación esteticista, dando lugar a la falla artística. En ella no desaparecía necesariamente la crítica (incluso podía experimentar una radicación política), pero comenzaba a predominar la preocupación formal, constructiva y estética sobre el conocimiento del monumento.
Hasta aqui la lección de historia, otro día mi opinion al respecto.
12/03/07
08/03/07
Día de la mujer
Aquí os dejo mis regalos para el día de la dona (trabajadora o no).
Un cutre-collage, sólo mujeres. Es curioso como puede llegar a condicionarnos un cromosoma.Son guapas, verdad?
Y el primer capítulo de un libro que he empezado hoy, "La voz dormida", de Dulce Chacón recomendación de Claudia en plena compra de “Orientalismo”, es uno de esos principios que te atrapan un poco, el principio de esos libros que no puedes dejar de leer, en cuyas páginas te sumerges hasta el punto de que no ves llegar el bus o te pasas la parada.
Podría haber escrito aquí mi profundísima reflexión sobre la situación de la mujer en la sociedad actual, la discriminación que arrastramos, el machismo, el feminismo, los derechos, la igualdad, pero me la reservo para otra ocasión menos apropiada.

"La mujer que iba a morir se llamaba Hortensia. Tenía los ojos oscuros y no hablaba nunca en voz alta. Sólo cuando la risa le llenaba la boca, se le escapaba un Ay madre mía de mi vida que aún no había aprendido a controlar, y lo repetía casi a gritos sujetándose el vientre. Se pasaba gran parte del día escribiendo en un cuaderno azul. Llevaba el cabello largo, anudado en una trenza que le recorría la espalda, y estaba embarazada de ocho meses.
Ya se había acostumbrado a hablar en voz baja, con esfuerzo, pero se había acostumbrado. Y había aprendido a no hacerse preguntas, a aceptar que la derrota se cuela en lo hondo, en lo más hondo, sin pedir permiso y sin dar explicaciones. Y tenía hambre, y frío, y le dolían las rodillas, pero no podía parar de reír.
Reía.
Reía porque Elvira, la más pequeña de sus compañeras, había rellenado un guante con garbanzos para hacer la cabeza de un títere, y el peso le impedía manipularlo. Pero no se rendía. Sus dedos diminutos luchaban con el guante de lana, y su voz, aflautada para la ocasión, acompañaba la pantomima para ahuyentar el miedo.
El miedo de Elvira. El miedo de Hortensia. El miedo de las mujeres que compartían la costumbre de hablar en voz baja. El miedo en sus voces. Y el miedo en sus ojos huidizos, para no ver la sangre. Para no ver el miedo, huidizo también, en los ojos de los familiares.
Era día de visita.
La mujer que iba a morir no sabía que iba a morir."
05/03/07
"Sintonía" me hace pensar
Estaba paseando por ahí, por la red, cuando he encontrado en un blogspot, que no he tardado en añadir a la lista de lugares altamente recomendados, un corto de José María Goenaga, titulado “Sintonia”.
La sonrisa aún me dura.
Es curioso, como otras tantas cosas, la casualidad, el destino, lo que sea, que no lo se, esa fuerza que nos mueve, ese impulso que nos guía y nos lleva a donde estamos, que no tiene porque ser donde quisiéramos estar, pero a fin de cuentas: ¿Quién se queja en serio?
Por muy mal que pueda ir todo, por muchos palos que nos de la vida, por mucho que tropecemos con piedras de diferentes formas y tamaños, siempre habrá algo, algún motivo, por mínimo y rebuscado que sea, por el que podamos sonreír. Hoy mi motivo es este corto, ya ves, que trivialidad, que poca cosa parece, si, pero me imagino en el peaje, con un pañuelo rojo pillado por la puerta del coche, cantando una canción que escucho en la radio en uno de esos programas en los que la gente llama para saludar, y entonces pasa algo que lo cambia todo.
Escribo esto atropelladamente, sin meditarlo, tal y como se me ocurre. Debería guardarlo para corregirlo esta noche y publicarlo, quizás, mañana, pero he decidido dejarme llevar por estas ganas de teclear que tengo, por hablar mucho sin decir casi nada, por sonreír y decir en voz alta lo que pienso, y aquí esta, sin pasar por el colador.
Una vez escuche a alguien que decía muy convencido: “Si volviera a nacer, cometería los mismos errores” Supongo que citaba a alguien, pero se le olvido mencionarlo, no se. La cosa es que yo no, yo no cometería otra vez los mismos, ¿que aburrimiento de ser así, no te parece? Yo los modificaría levemente, para que cambiaran aunque sólo fuera un poco. Aunque ahora que lo pienso, hay errores que no cambio por nada.
¿Todo esto a qué venía? Ah si! Me preguntaba si existirá realmente el destino, o si no habrá más que causas y efectos o una secuencia de sucesos así sin más, o que todo sea simplemente casualidad. Muchas veces siento la necesidad de creer que todo lo que ocurre, ocurre por una razón, que hay algo, como una fuerza, que nos guía y nos hace actuar; Otras, en cambio, me enfrento a aquellos que defienden la existencia del destino, porque si todo esta determinado, si todos estamos condicionados, si no queda nada al azar, ¿que emoción tiene la vida, que no sea que las cosas nos pillan por sorpresa?
La extensión de mis reflexiones es siempre limitada, por lo que algunos se quejan, (tengo pensado abrir un buzón de sugerencias en un futuro no se si muy lejano) no llego a ninguna conclusión que no vaya más allá del “No tengo las cosas demasiado claras”.




