21/3/08

En la estación II

-¿Perdone señorita, podría decirme la hora? –una voz grave y gastada de usarla la sacó de sus pensamientos

-Las cinco y cuarto –titubeó.

-Gracias -dijo, mientras sacaba de su bolsillo un reloj y le daba cuerda.

Paz solía imaginar como seria la vida de los completos desconocidos con los que se encontraba a diario por la calle, en el supermercado, en el metro, en los ascensores, o, como en aquel caso, en un tren, en el que podría ser el último tren.

Probablemente aquel hombre habría sido un joven apuesto en los años 60. Era poeta, sin duda, y llevaba en el bolsillo de su camisa un cuaderno con tapas de cuero que le había acompañado durante años y años. Se casó, por amor, con una mujer bellísima de melena rubia que le conquistó por su risa y su forma de andar. Tuvieron una hija, que heredó de ella la hermosura y de él el amor por la palabra escrita. Era viudo, y seguía amando a la mujer que sabía que lo esperaba en algún lugar. Iba a Barcelona, seguramente, a conocer a su nieto que, además, se llamaba como el, Nicolás. Su mirada era pura ternura y esperanza, enmarcada con la piel curtida por el sol y las arrugas propias de su gesto, signo de años pasados.

-¿Se bajará usted en Barcelona?

-Si –contestó Paz- volviendo al mundo del que siempre quería huir.

-No hay nadie despidiéndola -dijo estirando el cuello y ladeando la cabeza, para evitar equivocarse.

-No –aseguró ella mirando en la misma dirección que aquel perfecto desconocido- es mejor así.

-¿Usted cree? -preguntó mientras volvía a fijar su mirada en aquel reloj- Los años me han enseñado que siempre es mejor tener a alguien cerca en los momentos difíciles, en las despedidas, aunque tratemos de convencernos a nosotros mismos de que no es así, al final nos damos cuenta de que nos engañamos.

Paz volvió su vista al andén, vacío.

-¿A usted no han venido a despedirlo?

-No hay nadie aquí de quien me tenga que despedir, sólo espero que haya alguien que me reciba allá donde voy.

Sin embargo, pensó ella mientras acariciaba su colgante, a mi no me esperan en ningún sitio.

4 comentarios:

Irrelevante dijo...

Ey, esta bastante bien, m a gustado. Escribe mas..!

besos!

Gardagami dijo...
Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.
Adolfo Llopis dijo...

Secundo la moción de Irrelevante. Esta segunda parte me sigue gustando y me sigue provocando deseo de tener mas :)

- SiL - dijo...

^^

=)

=*