6/5/08

Amor de marmol

-Por la noche puedes atravesar la ciudad en coche en menos de media hora –dijo
-Pensé que no vendrías
-Sin embargo aquí me tienes
Comenzó a desnudarse.
-Se que es tarde para quedar
-Si, llegas 5 años tarde
Siguió desnudándose.
-No tienes porque hacerlo
-He venido a esto, he dejado durmiendo a mis hijos, a mi marido, a mi perro, me he venido sin dejar una nota, y he venido sólo a esto.
-Pero, no se, cuéntame, ¿cómo es tu vida?
-Mi vida es perfecta
Desabrochó su sujetador y lo dejó caer. Se acercó a el y comenzó a desabrochar los botones de su camisa.
-Mi vida es perfecta desde que te fuiste –repitió
-Y qué tal tu marido?
-Eso no importa
-Y tus hijos?
-Mis hijos son lo mejor que he hecho en la vida
-Siempre dijiste que nunca serías madre
-Siempre dije que nunca te olvidaría
Silencio. Unos pantalones cayeron al suelo y la hebilla del cinturón hizo un ruido agudo y metálico.
-Sigues preciosa
-Hoy no son necesarios los cumplidos
-Nunca te pedí perdón –recordó
-Eso facilitó mucho las cosas
Le quitó la ropa interior. Bajó sus bragas poco a poco hasta que acabaron cayendo solas por sus piernas. Estaban desnudos uno frente al otro.
-Por qué no me tocas?
El esquivó su mirada inquisitorial, acusadora, vencida, perdida, sin ganas, llena de pasión, llena de tristeza.
-Ha cambiado tu mirada
-He cambiado yo –sentenció
Recorrió su cuerpo con la mirada y se detuvo en una cicatriz
-Cesárea.
-¿Qué pasó?
-Nada que quiera contar
-Quiero saber de ti –suplicó
-Ya no tienes que saber nada. Soy una mujer felizmente casada, trabajo de profesora en un instituto, tengo tres hijos, dos chicos y una chica, vivo en las afueras y por las últimas navidades me regalaron un perro.
-Y qué fue de la mujer que conocí?
-La mujer que conociste desapareció el mismo día que tu
-Nunca quise que lo nuestro acabara así
-Lo se, pero eso no importa, eso no importa lo mas mínimo, porque es así como a acabado, es así exactamente como a acabado
Sus ojos se humedecieron
-No llores
-No lloro. Bésame
La besó. Cogió su cara entre sus manos y la beso. En sus labios notó la humedad de sus lágrimas. Temblaba. La abrazó con fuerza. La besó con fuerza. La besó con ternura. La beso con alivio, con tristeza, con las ganas acumuladas de los instantes que no pasaron juntos, la besó a ella años mas tarde, cuando no siquiera se reconocía al mirarse en el espejo. La besaba mientras pensaba en la mierda de vida que llevaba.
-Pensé en ti todos los días
-Yo no te recordé ninguno
Siguieron besándose. Caminaron atropelladamente por el pasillo. Abrazados. Acariciándose. Reconquistando un cuerpo que ya no les pertenecía.
-Quise llamarte pero…
-No me lo expliques, no quiero saberlo
La empujó sobre la cama desde donde ella miraba entre suplicante y vengativa
-Vas a follarme ya o aún quieres seguir hablando?
-Se tumbó sobre ella, la miró y la penetró con firmeza
Gimió.
Gimieron.
-Llevo mucho tiempo esperando este momento
-Pues no lo estropees
Lo empujo, rodaron y quedó arriba de el, que acariciaba sus muslos al tiempo que ella subía y bajaba con las manos entrelazadas en su pelo, cerrando los ojos, respirando con fuerza.
-Eres la mujer más sexy que conozco
-Cállate
Y volvió a acercar su cara a la de el.
-Cállate –susurró
El giró sobre ella y desde arriba le sujeto las muñecas. Sentía una atracción hacia su mirada, se les acababa el aire.
-No quiero callarme
-No he venido a hablar
Gimió
-A qué has venido?
-He venido porque me debías un polvo, he venido a recordar lo maravilloso que era el sexocontigo, sólo eso, luego me iré
-No quiero que te vayas
-Pero eso ya no importa
Volvió a gemir
Arañó con fuerza su espalda y gimieron de placer
-Vámonos
-Vámonos
Más rápido, más fuerte, más alto, más lejos, gritaba, gemían cada vez más, al mismo compás. Y de repente, silencio, silencio y respiración agitada. El se tumbó a un lado, ella retiró un mechón de pelo empapado de su frente. El se giró para mirarla. Ella disimuló cerrando los ojos. Respiraban agotados. El acariciaba su pecho. Ella le apartó la mano.
-Voy a marcharme
-Quédate a dormir
-Mañana tengo que prepararle el desayuno a mi familia
-Volveré a verte?
-Seguramente no
-Te he echado mucho de menos
-Es tarde hasta para las mentiras
Se levantó y entró en el baño. Miró su reflejo con el rimel corrido y el pelo alborotado. Se lavó la cara, se lavó las manos, se metió en la ducha y dejó que el agua fría recorriera su cuerpo.
Salió con el pelo empapado y lo vio semi dormido, desnudo sobre la cama, el ruido de los pasos le despertó, la vio alejarse de puntillas. Llegó al comedor y se vistió, el apareció cuando ella terminaba de ponerse los zapatos.
-Antes nunca llevabas zapatos
-Antes, antes no era así
-Qué pasó?
-Que te fuiste. Y ahora me voy yo.
-Te llamaré
No obtuvo respuesta. Ella ya había abierto la puerta y se despedía con la mano como si fueran a verse mañana, como si no fueran a verse más. Cerró la puerta y bajó por las escaleras, no quería esperar el ascensor. En la calle sólo ella y el ruido de sus zapatos. Giró la esquina, subió en su coche y se marchó.

2 comentarios:

Adolfo Llopis dijo...

Me encanta cuando ella dice eso de "Vas a follarme ya o aún quieres seguir hablando?", me parece una escena rabiosamente erótica.

:*

Ladherna dijo...

Cada cierto tiempo, vengo y leo este relato. Me hace recordar algunas cosas, y soñar otras.
Gracias.