25/12/08

De paredes y aromas


Y lo primero que hizo cuando el se marchó fue comprar la colonia que usaba y rociar con ella los cojines el comedor, las sábanas de la cama que compartían, la poca ropa que se dejo en el armario, e incluso, y por si surtía algún tipo de efecto, las paredes de aquella casa, “paredes que si hablaran contarían secretos inconfesables. Que tienen impregnado en cada uno de sus poros el aroma de la vida.”


El texto entrecomillado se lo tomo prestado a Adolfo, porque no se me ocurre una forma mejor de decirlo.


2 comentarios:

Adolfo Llopis dijo...

Todo un honor verme citado en uno de tus maravillosos textos.

Gracias.

Guri dijo...

Es por eso que las paredes no deberían tener poros...