8/3/08

El tocaba la guitarra

Y mientras el tocaba la guitarra ella se sentó a los pies de la cama, se descalzó y cruzó las piernas poco antes de que el empezara a cantar: “Confía en mi, nunca has soñado poder gritar, y te enfureces, es horrible el miedo incontenible…” Lo miró como no lo había hecho antes, vio como los músculos de su brazo se tensaban al compás de aquel acorde, como fruncía el ceño para entonar, vio como bailaban sus dedos, como movía los labios y pensó que si no paraba pronto estaría perdida.

2 comentarios:

Adolfo Llopis dijo...

¿Y quién no está perdido ante el velo de Maya?

"... entonces ven, dame un pedazo, no te conozco cuando dices 'qué caras más tristes'..."

- SiL - dijo...

El único que esta a salvo es el elefante que ni siquiera se planteo si era una ilusión o no la quemadura que le hizo salir despavorido y acojonar al pobre filósofo Sánkara.

"...cuando dices qué felices..."