22/11/08

Días extraños



Aquella mañana, cuando se despertó, ya no había nadie a su lado. Tan aliviada como extrañada acarició el hueco en las sábanas cual lámpara de la que esperaba ver salir al genio. Su pelo alborotado dormía todavía, lo acarició con los dedos buscando nudos que no encontró, y pensó que por lo menos algo era sencillo, pasarse los dedos por el pelo era sencillo. Suspiró y miró al techo. No quiso saber la hora ni el día, no quiso recordar su nombre ni su cara, sólo pensar en la agradable sensación del contacto con su piel. No voy a llorar, y se quitó de encima el nórdico que la cubría mostrando así su desnudez, cada día más frágil y desgastada. Buscó pistas en su cuerpo para asegurarse de que aquello fue real y al no encontrarlas sospechó seguir dormida y se pellizcó. No notó nada y se asustó. Se asustó y se despertó.




4 comentarios:

Guri dijo...

Había entonces algien a su lado?

Guri dijo...

dios, la cagada de la "u" =)
ahora me duelen los ojos.

- SiL - dijo...

Jaja, la putada de no poder editar los comentarios! No te preocupes, sigues siendo bien recibida en este blog, de momento!

Que si había alguien a su lado? No lo se. Lo había?

Adolfo Llopis dijo...

Casi seguro que lo había...