4/11/08

Y de repente

La pasta de dientes sabía a coliflor y eso sólo podía significar una cosa, había llegado Noviembre y era su santo. Alguien llamaba al timbre con una insistencia desesperante, pero a ella no le apetecía abrir, “seguro que no son regalos”, pensó, y esa excusa le bastó para no escupir y salir corriendo. Se miro al espejo extrañada como si el reflejo no fuera el suyo, al menos no como lo había visto antes, algo había cambiado, y de repente lo entendió todo, al menos de una forma diferente a como lo había entendido hasta entonces.




2 comentarios:

Adolfo Llopis dijo...

Ese 'click' mental después del cual ya no hay posible vuelta atrás.

Guri dijo...

hay cosas que solo suceden en Noviembre...
saludos ;)